Donar vivienda
Para familias, autónomos y pequeños empresarios que os planteáis ayudar a sus hijos sin improvisar fiscalmente.
Las donaciones han dejado de ser algo raro. Con la vivienda cada vez más lejos de las posibilidades de muchos jóvenes, muchos padres, os preguntáis si tiene sentido adelantar parte de la herencia para facilitar una entrada, cancelar una hipoteca o poner en marcha un proyecto de vida. La pregunta ya no es solo emocional; también es fiscal.
El dato confirma el cambio: según fuentes oficiales, en 2024 se autorizaron ante notario casi 200.000 donaciones en España, un 15% más que el año anterior y la cifra más alta desde 2007. La Comunidad Valenciana figura entre las autonomías con más operaciones, y no es casualidad. Desde la reforma fiscal valenciana, las donaciones entre padres, hijos y cónyuges cuentan con una bonificación del 99% en la cuota del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, si se cumplen los requisitos formales y después de saber que los primeros 100.000€ como mínimo, no tributan. Dicho de forma sencilla: el impuesto autonómico casi desaparece, pero la operación no queda libre de obligaciones.
Aquí conviene bajar un poco la euforia. Que pagar sea poco no significa que donar sea simple. Si entregas dinero, debe justificarse su origen y el medio de pago, y la donación debe constar en escritura pública para obtener las bonificaciones citadas. Si se dona un inmueble, además pueden aparecer otros costes: plusvalía municipal, notaría, registro y, en ciertos casos, impacto en el IRPF del donante si existe ganancia patrimonial. Hacienda no suele discutir el cariño familiar, pero sí revisa los papeles cuando no están bien hechos.
También hay que pensar en la familia entera. Una ayuda urgente a un hijo puede ser justa, pero si no se documenta con claridad puede convertirse mañana en un conflicto entre hermanos. La fiscalidad ha suavizado el camino, aunque quizá las administraciones han preferido competir bajando impuestos antes que resolver de verdad el acceso a la vivienda. Es un alivio, sí, pero no sustituye a una buena planificación.
Donar puede ser una magnífica herramienta si se hace con cabeza: calculando impuestos, dejando rastro bancario, revisando el patrimonio futuro de quien dona y anticipando cómo encajará esa entrega en una herencia. La clave no es correr porque “ahora sale barato”, sino decidir bien.
LET’S GO
Gabi Martínez
Economista
MARTINEZ ABAD CONSULTORES
